Cerca de 1.8 millones de niñas, niños y adolescentes desempeñaron durante 2025 actividades laborales no permitidas en México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil del Inegi.
La situación incluye a menores que trabajan por debajo de la edad mínima legal y a adolescentes involucrados en actividades consideradas peligrosas para su salud, seguridad o desarrollo.
Las condiciones económicas muestran otra dimensión del problema: 36.2% no recibió ningún ingreso por su trabajo, mientras 52.9% obtuvo como máximo un salario mínimo.
Además, 35% realizó trabajo no remunerado y 12.2% cumplió jornadas superiores a 48 horas semanales.
Los sectores agropecuario, de servicios y comercio concentraron la mayor parte de estas ocupaciones, con 27.7%, 27.3% y 24.5%, respectivamente.
Los datos muestran que el trabajo infantil no sólo persiste, sino que una parte importante ocurre bajo condiciones de baja o nula remuneración y jornadas que pueden superar las de un empleo adulto.
















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