El panorama para los arrecifes de coral es crítico, pero los científicos todavía encuentran supervivientes capaces de ofrecer pistas para su futuro.
No todos los corales responden de la misma manera al aumento de la temperatura. Algunas poblaciones presentan mayor tolerancia al estrés térmico y sobreviven donde otras mueren.
Encontrar y proteger esos refugios puede resultar fundamental para conservar diversidad genética y favorecer futuros esfuerzos de recuperación.
También existen proyectos que cultivan fragmentos de coral en viveros para posteriormente trasplantarlos a arrecifes deteriorados.
Sin embargo, los especialistas advierten que restaurar corales individualmente no resolverá por sí solo el problema.
Si los océanos continúan calentándose, incluso los arrecifes restaurados tendrán dificultades para sobrevivir.
Por eso, la conservación local necesita ir acompañada de una reducción rápida de las emisiones de gases de efecto invernadero.
La naturaleza todavía conserva focos de resistencia. La pregunta es si el planeta logrará enfriarse lo suficiente para darles una oportunidad.















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