La crisis del agua en Guadalajara dejó de ser solamente una denuncia vecinal para convertirse en un reclamo directo al gobernador de Jalisco. Estudiantes del ITESO confrontaron a Pablo Lemus por la calidad del líquido que reciben miles de familias.
Durante su visita a la universidad, el mandatario fue cuestionado por el suministro de agua turbia, maloliente y presuntamente contaminada que afecta a distintas colonias del Área Metropolitana de Guadalajara.
Los jóvenes exigieron conocer las medidas que adoptará su administración para resolver un problema que, según testimonios ciudadanos, se ha prolongado durante meses.
La inconformidad ocurre en medio de reportes de afectaciones en más de 300 colonias, de acuerdo con recuentos realizados por vecinos de la zona metropolitana.
Algunos habitantes han denunciado irritaciones en la piel, molestias oculares y otros problemas de salud que relacionan con la calidad del agua, aunque cada caso requiere evaluación médica para establecer su causa.
El propio Lemus reconoció la gravedad de la crisis y anunció que se dejará de utilizar temporalmente parte del suministro procedente de la presa Las Pintas y del antiguo sistema de Chapala.
La decisión busca mejorar la calidad del agua distribuida, pero también implicará una reducción del abastecimiento y la aplicación de esquemas de distribución intermitente durante varios meses.
El gobierno estatal sostiene que estas medidas permitirán atender el problema mientras avanzan las obras hidráulicas necesarias.
No obstante, los estudiantes cuestionaron que las familias deban enfrentar las consecuencias de una infraestructura que durante años no recibió las inversiones suficientes.
La exigencia que resonó en el ITESO resume la preocupación de miles de hogares: contar con agua limpia no debería ser una promesa a futuro, sino una condición básica del presente.
















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