La economía mexicana enfrenta desequilibrios que no pueden resolverse de manera independiente sin correr el riesgo de generar nuevos problemas, advirtió Graciela Márquez Colín, presidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Durante el Foro Económico de la Cámara Americana de Comercio en México, la funcionaria señaló que la distribución del ingreso, la informalidad y la productividad forman parte de una misma estructura económica.
“La economía no puede fragmentarse”, sostuvo al explicar que concentrar los esfuerzos en corregir un solo problema podría empeorar otros que ya existen.
Márquez destacó que uno de los avances de la última década ha sido reconocer que el desempeño económico no depende exclusivamente del crecimiento, sino también de cómo se distribuyen los ingresos y la riqueza.
En ese sentido, resaltó que actualmente existen mejores herramientas estadísticas para estudiar las desigualdades, aunque todavía persisten vacíos de información sobre los movimientos de capital y la inversión extranjera.
La presidenta del Inegi también consideró necesario distinguir entre inversiones que amplían operaciones existentes y aquellas que representan proyectos completamente nuevos, pues sus efectos económicos pueden ser diferentes.
Sus declaraciones plantean un desafío para el diseño de políticas públicas: mejorar los ingresos, impulsar la productividad y reducir la informalidad mediante estrategias coordinadas.
La advertencia central es que una economía no mejora necesariamente por resolver un indicador aislado. Para Márquez Colín, comprender la relación entre sus problemas resulta indispensable para evitar que las soluciones de hoy se conviertan en dificultades futuras.







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