México lleva al G20 una advertencia: los alimentos no deben convertirse en armas comerciales

México llevó al G20 una posición que rebasa los aranceles y el acero: los alimentos no deben convertirse en herramientas de presión política.

Marcelo Ebrard señaló que el país comparte la preocupación por el uso de productos agrícolas como instrumentos de coerción económica.

Frente a ese riesgo, planteó fortalecer el intercambio de información, la inversión tecnológica y la diversificación comercial.

La estrategia busca reducir la vulnerabilidad de los países cuando un proveedor o mercado concentra demasiado peso sobre productos esenciales.

Ebrard defendió además mantener mercados abiertos como mecanismo para enfrentar estas presiones.

El planteamiento llega en un escenario internacional marcado por crecientes disputas comerciales entre grandes economías.

Cuando los alimentos entran en una guerra comercial, el costo deja de quedarse entre gobiernos y termina llegando hasta la mesa.

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