Julieta Ramírez se reúne con el rival de Marina y la gobernadora evita decir si fue una traición

La fotografía de Julieta Ramírez junto a Jaime Bonilla no solo provocó reacciones dentro de Morena: también puso bajo los reflectores la relación que la senadora con licencia mantiene con la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda.

Ramírez, quien durante años formó parte del círculo político cercano a Marina del Pilar, apareció reunida con uno de los personajes con los que la mandataria mantiene actualmente una de sus confrontaciones públicas más fuertes.

Ante ese escenario, Marina del Pilar fue cuestionada directamente sobre si consideraba el acercamiento de Julieta Ramírez con Bonilla como una traición.

La gobernadora evitó responder.

“Respeto todo lo que abone a la unidad”, declaró ante medios de comunicación, sin emitir una valoración directa sobre la actuación de quien durante años fue una de sus colaboradoras cercanas.

La respuesta llamó la atención porque el encuentro ocurre mientras la relación entre Marina del Pilar y Jaime Bonilla atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión.

La mandataria ha acusado públicamente al exgobernador de estar detrás de la difusión de audios relacionados con su situación migratoria y de intentar tenderle una “emboscada” política. Además, confirmó la presentación de una denuncia contra quien resulte responsable por la difusión de ese material.

En medio de esa confrontación apareció la fotografía de Julieta Ramírez con Bonilla.

El episodio adquiere todavía más peso por los antecedentes políticos entre Marina y Julieta. Ramírez fue secretaria particular de Ávila Olmeda cuando esta encabezaba el Ayuntamiento de Mexicali y posteriormente continuó construyendo su carrera política dentro del mismo movimiento.

Ahora, sin embargo, la senadora con licencia busca posicionarse rumbo a la gubernatura de Baja California en 2027 y ha defendido públicamente su acercamiento con Bonilla bajo el argumento de privilegiar el diálogo y evitar “la semilla de la discordia”.

Marina, por su parte, optó por no confrontarla públicamente.

La escena deja una imagen difícil de ignorar rumbo a 2027: una antigua colaboradora de la gobernadora sentada con uno de sus principales adversarios políticos, mientras Marina evita decir si considera ese movimiento una traición.

En medio de la disputa por el futuro de Morena en Baja California, la fotografía parece mostrar que las viejas cercanías políticas ya no necesariamente significan caminar del mismo lado.

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