La economía llega al segundo semestre con mayor impulso, pero también con riesgos externos. Una desaceleración industrial, menor inversión o nuevas tensiones comerciales podrían debilitar el avance observado entre abril y junio.
El resultado quedó una décima por debajo del cálculo preliminar de 1.5 por ciento, pero representó el mayor avance trimestral desde 2022. También permitió revertir la contracción revisada de 0.3 por ciento observada entre enero y marzo.
El comportamiento no fue uniforme durante todo el periodo. El Indicador Global de la Actividad Económica reportó una ligera contracción mensual de 0.1 por ciento en junio, señal de que persisten riesgos para la continuidad del crecimiento.
La evolución de la inversión, el consumo y la producción industrial durante el segundo semestre será clave para determinar si el repunte puede sostenerse frente a la incertidumbre comercial internacional y la revisión del T-MEC.
El desempeño de la segunda mitad del año definirá si el rebote se convierte en recuperación o queda como un episodio temporal.
















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