El Gobierno de México pretende mantener los incrementos al salario mínimo durante los próximos años con una meta específica: que este ingreso alcance para adquirir 2.5 canastas básicas al finalizar la administración.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social destacó que el poder adquisitivo del salario ha mostrado una recuperación sostenida desde 2019.
La estrategia busca que los incrementos nominales se traduzcan también en una mayor capacidad real de compra para los trabajadores.
Para medir ese avance, el Gobierno utiliza como uno de sus indicadores la cantidad de canastas alimentarias que pueden adquirirse con un salario mínimo.
La administración sostiene que actualmente este ingreso permite comprar más del doble respecto de lo que alcanzaba en 2018.
El objetivo hacia el cierre del sexenio es continuar elevando esa relación hasta llegar a 2.5 canastas básicas.
Los incrementos deberán definirse cada año mediante los mecanismos establecidos entre Gobierno, trabajadores y empleadores.
Su impacto dependerá también del comportamiento de la inflación y particularmente de los precios de alimentos, vivienda, transporte y otros gastos esenciales.
La meta coloca nuevamente al salario mínimo como una de las principales herramientas de la política laboral para intentar mejorar el ingreso real de los trabajadores mexicanos.
















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