Yayoi Kusama, la artista japonesa que convirtió los lunares y la repetición en algunas de las imágenes más reconocibles del arte contemporáneo, murió a los 97 años en un hospital de Tokio.
Su compañía informó este jueves que el fallecimiento ocurrió el pasado 14 de agosto y recordó su “vida extraordinaria” dedicada a la creación artística.
Nacida en Japón en 1929, Kusama comenzó desde niña a experimentar visiones que posteriormente trasladó a dibujos y pinturas. Los puntos, redes y patrones repetitivos terminaron convirtiéndose en elementos fundamentales de una obra construida alrededor de conceptos como el infinito y la desaparición del individuo.
A finales de la década de 1950 se trasladó a Estados Unidos y se integró a la escena vanguardista de Nueva York, donde produjo pinturas de gran formato y posteriormente desarrolló performances y happenings que desafiaron las convenciones sociales y artísticas de su época.
Tras regresar a Japón en la década de 1970, ingresó voluntariamente a un hospital psiquiátrico de Tokio, desde donde continuó trabajando durante décadas.
Sus calabazas, esculturas e instalaciones inmersivas, particularmente las conocidas “salas infinitas”, terminaron recorriendo museos y galerías alrededor del mundo.
Con su característica peluca roja y sus prendas cubiertas de puntos, Kusama convirtió incluso su propia imagen en una extensión de su universo creativo.
Su muerte cierra una trayectoria de más de siete décadas, pero deja vivo un lenguaje artístico inmediatamente reconocible: el infinito de Yayoi Kusama seguirá cubierto de lunares.
















Leave a Reply