La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la integración económica de América del Norte al señalar que la actividad manufacturera en México no elimina puestos de trabajo en Estados Unidos, sino que contribuye a generar nuevos empleos en ambos países.
De acuerdo con la mandataria, cada plaza laboral creada en México está relacionada con la generación de al menos dos empleos en territorio estadounidense, como resultado de la estrecha vinculación de las cadenas productivas.
Sheinbaum explicó que numerosos productos son elaborados mediante procesos que se desarrollan en ambos lados de la frontera, por lo que su fabricación implica intercambio de materiales, tecnología, transporte y servicios.
La presidenta hizo estas declaraciones en el contexto de las discusiones sobre la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, así como de las medidas proteccionistas impulsadas desde Washington.
Indicó que el presidente Donald Trump busca recuperar manufactura que durante décadas se trasladó a China, otros países asiáticos, México y Canadá.
No obstante, consideró poco probable que todas esas plantas vuelvan a Estados Unidos, debido a la estructura actual de la producción y a las condiciones laborales necesarias para operar determinados sectores.
Sheinbaum insistió en que México y Estados Unidos deben construir una relación en la que ambas naciones obtengan beneficios y alcancen mayores niveles de bienestar.
También sostuvo que ningún país debería buscar su prosperidad mediante políticas que afecten el empleo, la economía o la estabilidad de su vecino.
Frente a la competencia comercial con China, planteó que una mayor colaboración entre los integrantes de América del Norte permitiría fortalecer su posición en los mercados internacionales.
Aunque evitó anticipar el resultado de las negociaciones del T-MEC, aseguró que su administración trabajará para proteger los intereses económicos y comerciales de México.















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